Escribano & Oria

Circuitos urbanos: la pesadilla de la autonomía

Los trazados de calles estrechas chupan energía como una esponja mojada. Cada curva cerrada obliga al motor eléctrico a reactivar la tracción, y la batería responde con un sudor frío. Mirá el Gran Premio de Mónaco: subidas, frenadas, giro a 180 grados y una curva que parece no acabar nunca. La demanda supera cualquier cálculo teórico y deja a los equipos sin margen de maniobra. La clave está en la longitud de los sectores de baja velocidad; cuanto más largo, más tiempo la batería está bajo carga. Por eso, en los circuitos urbanos, la gestión de la energía es una cuestión de vida o muerte para la estrategia de carrera.

Los clásicos de alta velocidad: el gigante silencioso

En lugares como Monza, la velocidad máxima parece el único factor, pero la realidad es otra. Aquí la batería se ve obligada a impulsar el coche durante los rectas largas, manteniendo la potencia constante mientras el motor a combustión baja la carga. Cada kilómetro recorrido a 340 km/h incrementa la temperatura interna y fuerza a los sistemas de refrigeración a trabajar más duro, lo que a su vez consume más energía eléctrica. El efecto es sutil pero letal: una pérdida de 2% de carga puede significar una posición perdida al final de la carrera.

Los circuitos híbridos: el nuevo desafío

Los trazados que combinan zonas técnicas con rectas largas constituyen el verdadero reto. Imaginá un circuito como el de Spa-Francorchamps: la Eau Rouge exige un pico de torque electrico, y después, los Kemmelberg sueltan la velocidad. La batería pasa de estar al 100% a caer al 70% en cuestión de segundos, y la recuperación de energía (ERS) apenas logra compensar la pérdida. En estos casos, los equipos deben predecir el consumo minuto a minuto, y cualquier error se traduce en una caja de pit‑stop inesperada.

Cómo mitigar el consumo excesivo

Here is the deal: la planificación de la estrategia de energía debe comenzar en la sala de simulación, no en la pista. Usa datos históricos para crear un mapa de calor de consumo por sector. Ajusta el modo de recuperación del ERS según la longitud de la recta y el número de curvas. Y aquí está la razón: si lográs reducir el uso del modo “overtake” en los sectores de alta velocidad, ganarás unos valiosos litros de batería para los últimos minutos.

Otra jugada: la puesta a punto del sistema de frenado regenerativo. Un ajuste fino del umbral de activación permite que el coche recupere energía sin sacrificar la estabilidad. No es ciencia de cohetes, pero sí requiere precisión quirúrgica. Además, la presión de los neumáticos influye directamente en la fricción y, por ende, en la demanda eléctrica. Mantener los compuestos adecuados para cada pista es un detalle que marca la diferencia.

Finalmente, un consejo práctico: antes de cada carrera, revisá la curva de consumo del simulador y establecé un “punto de no retorno” de batería. Cuando la carga caiga bajo ese umbral, activá la táctica de ahorro inmediatamente. No esperés a que sea demasiado tarde.